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Ella y su vida oculta

el 3 diciembre, 2017 en Relatos

Hasta hace apenas siete meses no era más que Graciela, la simpática tía de Sofía

(mi novia) que a pesar de haber pasado los cincuenta hace media década, se mantiene joven y jovial y –sobre todo- atractiva. Graciela vive sola; nunca se casó ni tuvo hijos, pero eso no parece haberle afectado el humor: siempre lleva la misma sonrisa alegre y con frecuencia me habla de todos los viajes que hizo en su juventud «por todo el mundo; ida y vuelta», y luego añade (siempre, como si nunca lo hubiera dicho antes) «Eso no lo hubiera podido hacer con un esposo ¡o con hijos! Y los viajes son sólo una de las causas por las que nunca me casé, y no precisamente la más importante…». Pero, como dije al principio, desde hace siete meses Graciela es mucho más que la simpática vecina que con sus cincuenta y cinco años cumplidos es todavía una mujer despampanante como ninguna; desde hace siete meses es una obsesión. Hace siete meses descubrí la causa principal de su soltería…

Llegué al excitante pasado de Graciela en mis cotidianos paseos a través de los inagotables accesos a la pornografía digital: ahí en Internet, en una página dedicada exclusivamente a la distribución de lo mejor del cine porno de la década de los „80s, estaba Graciela, aunque en esa época y en esa profesión se llamaba “Ann Al Allyn” (no pude evitar sonreír por el evidente juego de palabras: “anal all in”). La reconocí al instante y demás está decir que descargué cuanto video suyo encontré disponible en la red. La tranquilidad con la que se enfrentaba a tres, cuatro y hasta siete hombres en una misma escena y la felicidad con la que su ano, su sexo y su boca los recibía a todos me dejaba perplejo. El único punto negativo eran los detalles de la época: los terribles peinados de los „80s, la lencería elevada a la cintura y el abundante vello púbico; pero esos detalles no evitaron las constantes masturbaciones que la excitación obligaba.

¿Cómo hizo para ocultar esa particular profesión a toda su familia? Con su título universitario de arqueóloga. Así justificaba sus incontables viajes; con supuestas expediciones a distintos parajes del mundo. En mi mente se transformó casi instantáneamente como la versión pornográfica de Lara Croft: Tomb Raider (quizás exista… tendré que buscarla); y es esa imagen la que aparece cada vez que estoy frente a ella.

¿Tendré algún día la posibilidad de explorar sus templos? Ojalá

– Por Daniel Almenar.

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