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por sexyboy

Tu sabor me hace delirar

el 9 abril, 2018 en Relatos

Mi nombre es Bianca, soy el tipo de persona que piensa que en la vida las grandes oportunidades se dan una vez y bajo esa premisa, a mis 21 años he cogido con un número de personas mayor a las marcas y tipos de condones que conozcas. Si embargo un día también se me presento la oportunidad de querer mas que solo
sexo, y por esto me di a la tarea de tener mi primera relación seria con Leonardo.

Por mi ascendencia árabe-alemán, la naturaleza me hizo de cabello largo como un rio de ébano, de ojos azules como el cielo caribeño, con labios rosados y carnosos, una piel blanca como el dulce semen y siempre me he mantenido en forma por practicar ballet desde mi infancia.

Mi amado Leonardo es un hombre de físico más bien común, un hombre delgado de 25 años, de hombros anchos, pero con un enorme mástil que solo Dios sabe como lo he disfrutado. El vivió toda la vida solo con su padre en una zona muy lujosa de la isla de Margarita y siempre han tenido una excelente posición económica, es por eso que con el he podido viajar y tirar en los lugares mas diversos del mundo: un caseta telefónica en NY, en un avión sobre el Salto Ángel, en una oficina del metro en Shanghái, en medio de la nieve de las montañas del norte de Rusia (casi se le congelo el pene esa vez), buceando en un arrecife de Fiji… en fin, muchos lugares y placeres descubiertos.

Al igual que nosotros, su padre también es un viajero casi de profesión, es por esto que no he compartido mucho con el desde que me lo presento y es un extraño para mi. Las pocas veces que lo he visto, he podido detallar que sus 47 años de vida le han hecho mucho bien, ya que a diferencia de Leonardo, el Sr. Jean-Claude es un hombre cuya figura puede fácilmente competir con la de un adolescente musculoso. Pero su mejor rasgo es la combinación de su piel morena color ariquipe, unos ojos verdes profundos y con las canas dibujadas como trazos de lápiz.

Un fin de semana (el niño) Leo tuvo que salir de viajes, como su padre se quedó en casa me propuso que me quedara para conocerlo mejor (¡nadie lo mandó de “salió”!), por lo cual yo accedí. El viernes en la noche cené con su padre, todo estuvo tranquilo, solamente hablando de los últimos viajes y pensando en los próximos. En medio de la conversación el me pidió que lo acompañara al día siguiente al club Campestre. Temprano en la mañana empaque mis cosas para el día en el club, en la maleta metí los condones, la cámara, los cigarros, las revistas, la laptop y pensando en divertirme con mis amigas, metí uno de mis consoladores de fiesta. Aun no estaba lista cuando escuche la corneta del carro y salí corriendo. Llegando al automóvil el Sr. JC se ofreció a ayudarme con el equipaje, el cual no había quedado bien cerrado, al tratar de meterlo en la maletera se abrió y se salieron todos mis juguetes. Mi cara se puso rosada de vergüenza y el Sr. JC solo se quedó mudo mientras recogía todo y lo guardaba torpemente en la maletera.

Después de media hora más silenciosa e incomoda de viaje, el chofer nos llegó a la puerta del club, en cuanto me di cuenta trate de salir rápidamente del carro, pero mi intento fue fallido cuando sentí que alguien me halaba por el brazo.

-Yo se que las mujeres de ahora solo quieren divertirse- me dijo el Sr. JC con voz temblorosa pero decidida -pero por favor, sé más discreta, acuérdate que eres la novia de mi hijo-

-Tranquilo, lo que Ud. vio es solo para jugar con mis amigas- respondí con una sonrisa nerviosa

– Bueno si te gusta jugar, porque no pruebas con un juguete que se siente mejor que el plástico- ya su voz no era temblorosa, sino ronca y dominante. En ese segundo recordé todas las cosas que había hecho antes de Leo y el deseo de revivir el pasado se apodero de mí. El Sr. JC se dio cuenta de la duda en mi mirada, sin preguntar más se lanzó sobre mí y yo me dejé llevar.

Con la puerta abierta del carro y el chofer inmóvil en el asiento de adelante, el me quitó bruscamente la blusa dejando mis senos libres, los cuales tomó con sus dos manos, acariciando mis pezones suavemente con sus pulgares, mientras yo me sujetaba del asiento con una mano y de su antebrazo con la otra. Después, bajó sus manos hasta mi cintura, me arrastró hacia el haciendo que mi boca quedara cerca de su boca cuando, sin darme cuenta, su lengua ya estaba jugando con la mía en el beso mas húmedo que jamás alguien me haya dado.

Nuestros cuerpos se juntaban cada vez más, hasta que unas de sus manos bajo hasta subir mi falda y descubrir mi vagina, la cual se encontraba como una flor fresca y jugosa de tanto arrebato, y con su otra mano se fue soltando el pantalón hasta que pude darme cuenta que en su ropa interior se escondía el autentico progenitor de mi Leonardo.

Su boca fue recorriendo desde mi boca hacia la parte de atrás de mi oreja, luego bajo lentamente por el cuello, aun sin que sus dedos dejaran de jugar con mi concha húmeda, pude sentir su aliento caliente quemar los rizos de mi cabello. Mientras que con su otra mano tomó la mía para que jugara con su tronco duro.

Su boca siguió bajando hasta mis pezones, mientras sus manos pasaron a sujetar mis nalgas y lentamente me fue acostando en el asiento del carro. Cuando estuve completamente tendida, con el sobre mi, la punta de su lengua comenzó a moverse hacia mi vientre y luego hacia mis otros labios, aun mas rosados que los de mi boca. Yo tomé su cabello mientras sentía como su lengua y su succión comenzaba a hacerme a caer un mar de alucinaciones. Era una sensación sencillamente indescriptible de estrellas rosadas y cielos de arcoíris, y con sudor comenzando a emanar por todo mi cuerpo.

Cuando yo estaba cerca del clímax, el Sr. se detuvo súbitamente, levantó la mirada directo hacia mis ojos y sonriendo pronunció –Tu sabor me hace delirar- . Repentinamente el se encontraba arrodillado en frente de mi cuerpo tendido en el asiento, cuando me pude dar cuenta que ya tenia un preservativo puesto. Después se acercó a mi cada vez más, con una de sus manos junto mis dos manos sobre mi cabeza, con la otra tomó mi cintura, metió sus rodillas entre mis muslos para separarlos y lentamente pude sentir que mi interior comenzaba a abrirse al paso del caballo desbocado que el tenia entre las piernas.

La primera penetración fue profunda y nada sutil, luego sacó su pene suavemente y lo introdujo suavemente. Su boca comenzó a besar la mía ahogándome dulcemente con su lengua, y sus embestidas eran suaves aumentando cada vez más el ritmo. Cuando las repeticiones se volvieron frenéticas, el se separó de mi quedando solamente unidos su pene y mi vagina. En un instante comencé a sentir un calor y un frio recorrer mi cuerpo al mismo tiempo, sentía que perdía el control de mis piernas, sentía como todos los músculos de mi cuerpo querían tensarse y relajarse al mismo tiempo, mis gemidos se volvieron involuntarios, mis dedos parecían tocar una nube y mis pulmones dejaron de funcionar pon un segundo como si el aire fuese algo totalmente prescindible ante lo que estaba pasando, en un estruendo de placer, tuve el mejor orgasmo que había tenido en un carro.

El Sr. al ver mi cara, sacó bruscamente su enorme falo, retiro rápidamente el condón y comenzó a masturbarse sobre mi vientre. En un segundo lo vi perder el sentido, mientras de el emanaba el más caliente néctar que haría enloquecer a cualquier mujer, y dejaba todo mi cuerpo inundado de vida. –Estuviste muy rica zorrita- dijo El Sr. Leonardo con expresión arrogante y repitió -Tu sabor me hace delirar-

Después de esas palabras y toda la vaina caí en cuenta el lugar en el que estábamos, el carro con la puerta abierta con el chofer todavía inmóvil pero con cara de satisfacción. Caí en cuenta de la persona con la que estaba, el padre de mi Leonardo. Caí en cuenta que en la vida las grandes oportunidades se dan una vez y en ese momento había dejado pasar la mía.

Desde ese día hasta hoy no he podido dejar de pensar que es justo darle a mi Leonardo la oportunidad de tener sus oportunidades, y por todo eso… ¡Hoy le voy a decir la verdad!

por sexyboy

Mi relato erótico con Regina en Perú

el 31 diciembre, 2017 en Relatos

Regina, una tia de 34 años

Recuerdo que hace algún tiempo estuve de visita por Arequipa y conocí a Regina una tía de 34 años que trabajaba de profesora en la tierra del Misti, era una tía con buen culo, pelo muy largo y rubio (al pomo) y siempre mostraba ser muy seria, me dijeron los lugareños, que esa flaca no se casaba on nadie, era chapada a la antigua, no le hice mucho al comentario, es mas lo deje pasar, tenia buen rabo pero ahí nomas, tampoco me quitaba el sueño, los días pasaron y estaba un dia en una tienda, y estaba ella conversando con la dueña, intercambiamos miradas, yo seguía tomando mi rica Kola Real ( es lo único que había de gaseosas), y me seguía mirando, así que me acorde, de los comentarios de los lugareños que con el tiempo se hicieron mis amigos, pensé: (le sonrió, pero tal vez me mande a la mierda), Mejor me voy, y me despido y de paso soy educado, así que; así lo hice y ella me dijo hasta luego y me sonrió levemente. Desde esa vez, le puse la mira a Regina, yo tenía 24 años y siempre me había gustado tirarme una tía ( a los 21 cache con una amiga de la universidad y me gusto mucho), un buen dia, en una fiesta patronal del pueblo, a los que jamás iba, me la encontré la salude, y me dijo: “Hola de dónde eres”, y le dije de Lima ( conversamos un toque) pero intercambiamos miradas cuando nos veíamos, ella media 1,65, en sus ojos podías ver madurez y un carácter de mierda también…poco a poco fuimos agarrando confianza, hablamos de todo, ella era madre soltera, el marido desapareció, así que no quería darle oportunidad a ningún hombre porque ya no quería sufrir más, yo hasta ahí siempre educado, me pregunto si tenía enamorada, le tuve que mentir, y de broma en broma, quedamos para tomarnos un vinito en mi cuarto que alquilaba por ahí, pasaron 2 semanas, y compre un queirolo, ella fue a mi cuarto a eso de las 9 de la noche yo estaba esperándola y también algo pesimista que no vaya a venir, pues sería un encuentro para tomar vino ( ya Uds. sacaran sus conclusiones y no sabía si me iba a salir el cache) , empezamos a tomar, ella se empezó a soltar un poco más, y de frente le di un beso, ella me correspondió, y empezamos a chapar, yo sentía su cuerpo junto al mio, mis manos empezaron a recorrer su cuerpo una mano sobaba su concha, y la otra la apretaba junto a mi, me sentía muy excitado, ella empezó a dar alguno gemidos tímidos, le dije que me gustaba mucho, que había pensando mucho en ella, ella me dijo : estoy algo excitada, ese vino me encendió, y me abrazo, con sus manos acaricio mi pecho y me pidió que le haga el amor, recuerdo que ella tenía un jean negro, se lo quite, le saque rápido el calzón y me fui directo a su concha, que estaba muy húmeda, la luz estaba apagada, solo estaba prendida la tele, donde podía ver su cuerpo en silueta, lamí su zorra con algo de bello en el pubis, ( se había afeitado la pendeja, entonces ella iba al choque) recién ahí me di cuenta, y la tía si que sabia su oficio, parece que en todo ese tiempo que no tenia marido, había guardado sus ganas, y yo me estaba comiendo ese culo maduro, al cual yo los disfrute tanto, le gustaba mucho ponerse en perrito y que le dé, rítmica mente, ella movía su culo de manera haciendo redondito y no paraba de gemir, cachando hasta que me venía y le moje las tetas, que salpico a su cuello y un poco a su boca, terminamos, sudando, ella echada limpiándose con la toalla, y yo besando sus tetas y mi pichula dando latidos y con algún lagrimeos de semen, porque Regina a punta de cúleos me los había sacado, desde esa vez ella siempre iba a mi cuarto estábamos un promedio de 3 horas interdiaria, todos los encuentros eran para tirar, me gustaba estar echado y ver su culo moverse, sabia muy el sexo y yo aprendí mucho de ella, siempre quería venga dentro ella empezó a cuidarse on inyecciones ( me dijo que a sus años ya no quería otro hijo), y que le gustaba hacerlo, yo por mi parte, tampoco no quería tener hijos, asi que tenia ese culo conmigo…nos hicimos enamorados pero en secreto, ella siempre quería guardar la imagen de tía recatada, pero en fondo era una loba con mucho sexo quedar, y con la concha siempre húmeda y caliente.

por sexyboy

Ella y su vida oculta

el 3 diciembre, 2017 en Relatos

Hasta hace apenas siete meses no era más que Graciela, la simpática tía de Sofía

(mi novia) que a pesar de haber pasado los cincuenta hace media década, se mantiene joven y jovial y –sobre todo- atractiva. Graciela vive sola; nunca se casó ni tuvo hijos, pero eso no parece haberle afectado el humor: siempre lleva la misma sonrisa alegre y con frecuencia me habla de todos los viajes que hizo en su juventud «por todo el mundo; ida y vuelta», y luego añade (siempre, como si nunca lo hubiera dicho antes) «Eso no lo hubiera podido hacer con un esposo ¡o con hijos! Y los viajes son sólo una de las causas por las que nunca me casé, y no precisamente la más importante…». Pero, como dije al principio, desde hace siete meses Graciela es mucho más que la simpática vecina que con sus cincuenta y cinco años cumplidos es todavía una mujer despampanante como ninguna; desde hace siete meses es una obsesión. Hace siete meses descubrí la causa principal de su soltería…

Llegué al excitante pasado de Graciela en mis cotidianos paseos a través de los inagotables accesos a la pornografía digital: ahí en Internet, en una página dedicada exclusivamente a la distribución de lo mejor del cine porno de la década de los „80s, estaba Graciela, aunque en esa época y en esa profesión se llamaba “Ann Al Allyn” (no pude evitar sonreír por el evidente juego de palabras: “anal all in”). La reconocí al instante y demás está decir que descargué cuanto video suyo encontré disponible en la red. La tranquilidad con la que se enfrentaba a tres, cuatro y hasta siete hombres en una misma escena y la felicidad con la que su ano, su sexo y su boca los recibía a todos me dejaba perplejo. El único punto negativo eran los detalles de la época: los terribles peinados de los „80s, la lencería elevada a la cintura y el abundante vello púbico; pero esos detalles no evitaron las constantes masturbaciones que la excitación obligaba.

¿Cómo hizo para ocultar esa particular profesión a toda su familia? Con su título universitario de arqueóloga. Así justificaba sus incontables viajes; con supuestas expediciones a distintos parajes del mundo. En mi mente se transformó casi instantáneamente como la versión pornográfica de Lara Croft: Tomb Raider (quizás exista… tendré que buscarla); y es esa imagen la que aparece cada vez que estoy frente a ella.

¿Tendré algún día la posibilidad de explorar sus templos? Ojalá

– Por Daniel Almenar.

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